Un regreso caleidoscópico

separator_line

Vuelvo a casa, a esta casa, a nuestra casa. Vuelvo a un lugar de partida.

Más que largo, el viaje ha sido intenso: muchas piedras y muchas espinas, sí, pero no pocas flores ni escasas perlas las halladas en el trayecto.

Vuelvo con el cofre abierto y con los escasos pertrechos ganados en el recorrido como ofrenda de la travesía.

Vuelvo, quizás, para decir que nunca me he ido; y con un bello presente: una revelación.

Vuelvo para aludir al “carpe diem” renacentista con el que reclamarles que aprovechen el momento, el instante (este, aquí, ahora) en el que todos nos hemos de sentir profundamente regocijados, en el “locus amoenus” donde nos encontramos, por la dicha.

Vuelvo hoy para reclamar la atención de ustedes. “Annuntio vobis gaudium magnum”…

Nos convoca un libro, nos une un autor y nos abraza un entorno. Toman nota del evento nuestras emociones y será el tiempo el que las selle en la memoria.

En esta cena literaria de hoy, mis queridos, estamos ante el que debería ser recordado como un hecho memorable. Sí, memorable, pues no sé cómo calificar la circunstancia de que salga al mundo para su difusión y conocimiento las hermosas perlas que contienen las páginas de Caleidoscopio.

He tenido el privilegio de formar parte de esta aventura literaria, que ha trascendido los límites de la palabra para ahondar en los que determinan los sentimientos humanos más profundos. Buena parte del viaje se ha transcrito en el preliminar y en lo que representa en sí la edición; otra parte está custodiada bajo llave en el baúl de la memoria. Ahí deberá quedarse hasta que la conciencia asuma que es hora de narrar lo silenciado.

Por eso, porque he tenido la enorme fortuna de disponer de un preliminar y una edición para decir cuanto he necesitado contar sobre nuestro autor y su obra, no hablaré de ellos, sino de ustedes, los receptores de mi “gaudium magnum” y los destinatarios directos de este Caleidoscopio.

La buena nueva de hoy es que el lejano Tú no te acordarás… más otras piezas en prosa y verso labradas con el insuperable talento de Julio han pasado el Rubicón del olvido, el tramo del «se hizo y ahí quedó», para consolidarse entre nosotros a través de una editorial y una colección con verdadera vocación de romper los límites espaciales para echar abajo los temporales.

Era fundamental que los estrechos márgenes territoriales y editoriales del título que dio pie al que hoy nos convoca se expandiesen, como las galaxias, para que el mayor número posible de lectores pudiese acceder al conocimiento de quien merece ser alabado y seguido por cuantos amamos las buenas letras, aquellas que están llamadas a ser inmortales.

La gran alegría que debe embargarnos hoy no es otra que la de estar cerca de Julio, pero no del que conocemos y queremos, de ese hombre inmensamente humilde y entrañablemente atento; no del Julio afable y ejemplar vecino. Hoy, ante nosotros y con nosotros, estamos junto al Julio excelso, el llamado a ser un muy grande de nuestras letras si él quisiese y la crítica literaria lo llegase a conocer como se merece.

No soy bondadoso ni generoso, procuro ser coherente y trato de ser justo. No estoy aquí para lanzar voladores retóricos que a todos maravillen. Si hoy estoy aquí es porque debo declarar que, como filólogo, tengo una obligación deontológica que cumplir: encender en las posibles tinieblas una luz llamada Julio Pérez Tejera.

Que no les ciegue el afecto hacia nuestro autor para que se adhieran a mis palabras, que sean la curiosidad y esa íntima sensación de saber que se es testigo de algo memorable las que les conduzcan a nuestro autor y su obra. La misma íntima sensación de los primeros que vieron a unos incipientes García Márquez, Saramago, Cortázar…; la misma sensación íntima de los que por primera vez leyeron a Cervantes, a Garcilaso, a San Juan de la Cruz…

Por eso he vuelto, porque necesitaba decir en persona esto que ahora oyen y ahora, en el hogar de Teldeactualidad, leen. He vuelto porque necesitaba anotar en sus corazones lo que el tiempo sellará en la memoria.

Un regreso caleidoscópico
Texto expuesto en la presentación de Caleidoscopio de Julio Pérez Tejera
2 de mayo de 2014, Círculo Cultural de Telde


Artículo publicado en

Teldeactualidad