“Mi nuevo libro sobre Cervantes es producto de un trabajo continuado de 12 años”

TELDEACTUALIDAD. ENTREVISTAS – 27/04/2008 – Actualizada a las 22:21

Victoriano Santana: “Mi nuevo libro sobre Cervantes es producto de un trabajo continuado de 12 años”

El profesor, doctor en Filología y miembro del consejo editorial de TELDEACTUALIDAD presenta el próximo miércoles, 30 de abril, en el Círculo Cultural su último trabajo literario

Cervantófila teldesiana

Telde.- El próximo miércoles, 30 de abril, a las 20.30 horas, el profesor y miembro del Consejo Editorial de TELDEACTUALIDAD, Victoriano Santana Sanjurjo, presentará en el salón de actos del Círculo Cultural de Telde su nuevo libro, “Cervantes y la búsqueda de la esperada luz tras las tinieblas: la segunda parte de ‘La Galatea’”, publicado por Anroart Ediciones. Este periódico digital publica una entrevista en exclusiva a Santana sobre este libro.

– Lo primero que llama la atención de su libro es el título. ¿Por qué le ha puesto el título que lleva?

– Supongo que perpetúo con este título una tradición personal en la que los títulos han de cumplir con la función de atraer y, sobre todo, de singularizar el texto que cubren. Asumí esta tradición, como la llamo, desde la publicación de mi primer libro, “Cervantófila teldesiana”, cuyo título y la ilustración de la cubierta me siguen pareciendo lo mejor con creces de aquel lejano y difícilmente reconocible libro. He seguido manteniendo esta tradición, entre otros medios, en TELDEACTUALIDAD. Basta con repasar los títulos de buena parte de los artículos publicados aquí para hacernos una idea de lo que te comento. Pero volviendo a tu pregunta, te diré que hay muchos elementos en este pintoresco título que poseen un trasfondo mucho más profundo de lo que cabe imaginar y que se alejan un tanto de esos preceptos de atracción y singularización que te he apuntado. Hay algo más, mucho más… Sobre ello incidiré en la presentación del miércoles. Allí trataré de desvelar el secreto.

– Llama la atención la distribución de los contenidos. Uno no sabe muy bien a qué atenerse: si estamos ante una obra literaria, una obra expositiva, un estudio científico…

– De todo un poco. Este “Cervantes y la búsqueda…” que nos ocupa aglutina partes literarias y partes expositivas porque persigue, ante todo, hacer buena la máxima renacentista del “enseñar deleitando”. Supongo que en todo este tiempo, en el que he girado en torno a una inexistente segunda parte de “La Galatea” cervantina, he llegado, en mi obsesión, a darme cuenta, por un lado, de que había cosas que sólo merecían ser escritas poéticamente para que se pudiese alcanzar así una cabal comprensión de lo que tenía que contar; por el otro, muchos contenidos no podían quedar ajenos al ejercicio académico sobre el que posteriormente llegaría a desgajar los textos literarios. En definitiva, que el tema, la experiencia… lo vivido, en suma, en torno al tema me han permitido irrumpir en esta combinación de estilos que, espero, agrade a los lectores o, cuanto menos, que no los enfade mucho.

– ¿Cuánto se tarda en hacer un libro como este?

– Aunque el miércoles contaré cómo se gestó el libro, te puedo apuntar que un volumen como el que nos ocupa, hasta llegar a la forma actual, ha necesitado de doce años de metamorfosis continuadas. Ha sido como ver crecer a un hijo, como ser testigo de su paso de la infancia a la adultez. Por supuesto, con todos los pros y todos los contras que este tránsito trae consigo.

– Si las novelas pastoriles no se leen desde hace cientos de años, ¿por qué hacer un estudio donde el elemento central sea una de ellas, “La Galatea” de Cervantes?
– Quizás porque, en el fondo, no hacemos un estudio de “La Galatea” como en su momento realizamos sobre “Ninfas y pastores de Henares” de Bernardo González de Bobadilla. En esta ocasión, la “opera prima” de Cervantes no es más que el centro aglutinador en torno al cual construimos las distintas ideas que queremos compartir con los lectores. “La Galatea” como el resto de la producción pastoril del siglo XVI están muy alejados de nosotros, pero su valor actual radica en el testimonio documental e ideológico que representan. Ese valor nos permite comprender, por ejemplo, por qué el autor del “Quijote” optó por que la obra que le abriese las puertas del gremio literario fuese una novela adscrita al género pastoril; y ese mismo valor es el que, posteriormente a 1585, tras el fracaso de esta incursión, le avalaría los veinte años de silencio literario en los que se gestó la primera parte de su la historia del hidalgo manchego.

– ¿Por qué escribir sobre Cervantes y sus obras, cuya bibliografía es inabarcable, cuando la literatura hispánica está tan llena de escritores y obras de primera línea?

– Supongo que no te falta razón en lo que apuntas. Podría responder con un simple “porque me gusta” y, en el fondo, la afirmación tendría su validez. Llevo muchos años bajo la sombra de Cervantes y su “Quijote”, y eso no puede ser más que el resultado de un particular gusto por este escritor y su obra cumbre. Es posible que, en el fondo, haya un deseo inconfesable de revitalizarlo, de que no pierda su vigencia, de que no termine diluyéndose en los altares de unos pocos y en el desconocimiento de una mayoría. “El Quijote” es un patrimonio universal, como lo son las pirámides o la muralla China, por ponerte dos ejemplos. Es un patrimonio, repito, que durante cuatro siglos nadie ha puesto en duda, pero que no se visita ni se aclama con la convicción con la que nos referimos a las pirámides o a la muralla, monumentos creados por una colectividad; sino que queda cada año en el umbral de un reconocimiento en el que, percibo, cada vez más se desconoce al reconocido. Creo que es una tragedia hablar del “Quijote” sin haberlo leído, homenajear a Cervantes sin saber muy bien qué escribió. Imagino, como muchas veces digo, que he asumido unos hábitos; y del mismo que hay benedictinos, dominicos o franciscanos, yo soy un fraile cervantino que va de misiones propagando la palabra del alcalaíno y que tiene en abril su particular Semana Santa.

– No será que, en el fondo, no es más que un Quijote que defiende con su pluma al verdadero Quijote

– Imagino que sí. Al fin y al cabo, siguiendo con la metáfora de las órdenes religiosas, siempre he considerado que del mismo modo que hubo para la Humanidad occidental un antes y un después de Jesucristo, un punto de partida, en suma; para la Literatura universal, también hubo un antes y un después del “Quijote”. En este punto, siempre me gusta parafrasear a Julián Marías para afirmar que “El Quijote” pudo no haberse publicado nunca y nada hubiese pasado, el mundo hubiese seguido igual; pero una vez publicado, todo lo literario que vino a continuación no ha podido dejar de tener cierta dependencia de esta novela. Hasta tal punto esto es así, que si nos tomásemos en serio el texto cervantino y nos acercásemos sin los prejuicios absurdos por sus dimensiones, que no son mayores que las de, por ejemplo, “El Señor de los Anillos” o “Los pilares de la Tierra”, o por el idioma, porque el español del siglo XVII es prácticamente similar al de nuestros días, repito, si nos acercásemos al texto sin prejuicios como estos, veríamos que hay mucho de actual en la novela. Por ejemplo, el “Discurso de Marcela”, que ya abordé en TELDEACTUALIDAD hace unas semanas en un artículo sobre la “Visión cervantina de la mujer”. Si lo leyésemos caeríamos en la cuenta de que, en el fondo, su contenido es absolutamente válido para nuestros días. Por otro lado, quién niega que nuestra sociedad esté compuesta por muchos quijotes y muchos sanchopanzas. Quizás sea esta permanente actualidad del texto cervantina la que me permite, por decirlo de algún modo, no adentrarme en autores más cercanos a nuestros días. Quizás…

– Es profesor de Lengua castellana y Literatura en un centro de Secundaria. ¿Se debe seguir estudiando El Quijote? ¿Cuál cree que es la situación de dicha novela en los centros educativos?

– Hace unos días, en TELDEACTUALIDAD, traté de responder a la pregunta de por qué “El Quijote”. Ofrecía a los lectores unas observaciones que iban dirigidas a mis colegas y, al mismo tiempo, a los alumnos. En todas ellas trataba de argumentar los motivos por los que no deberíamos olvidarnos de un texto como el de Cervantes en nuestras aulas. El problema, a mi juicio, radica en una característica muy determinada del “Quijote”: que es una novela para ser vivida hasta sus últimas consecuencias. “El Quijote” ha de sentirse, ha de palparse con el alma, interiorizarse, para que obtengamos lo mejor de él. Por eso muchas veces afirmo que “El Quijote” no se escoge, que él es el que selecciona a sus lectores. Enseñar “El Quijote” sin haberlo leído, habiéndolo leído de pasada hace no sé cuántos años o sin una inclinación clara por el libro es, ante todo, convertir a los alumnos en tedioso e insustancial algo que, conocido y asimilado, es muy alegre y muy trascendente.

– Y después de este libro, ¿qué? ¿nuevos proyectos?

– Sí. Estoy terminando uno sobre “Ninfas y pastores de Henares” de Bernardo González de Bobadilla y tengo entre manos otras dos iniciativas que, de momento, me las reservo. Por ahora, lo que me importa es, como decía Cervantes al final de “La Galatea”, que este libro sea recibido con “apacibles voluntades”; y, como afirmaba Michael Ende en su “Historia interminable” sobre los nuevos proyectos: “Esa es otra historia que deberá ser contada en otro momento”.

– Ahora le pido brevedad. Máxima brevedad, si es posible. Acabamos de celebrar el Día del Libro, en el que, además de los libros en general, se homenajea al “Quijote”. Hace unos días, como ha apuntado, publicó en nuestro medio, TELDEACTUALIDAD, un articulo titulado “¿Por qué ‘El Quijote’?”. Vamos a unir ambas circunstancias para preguntarle: imagine que Cervantes no hubiese escrito “El Quijote”…

– El mundo seguiría funcionando igual y, con toda probabilidad, ese punto de inflexión que representaría “El Quijote” lo ocuparía, salvando las distancias, “Cien años de soledad”.

– ¿Don Quijote o Sancho?

– No quiero la cruz o la cara de una moneda, quiero la moneda.

– ¿Don Quijote o Cervantes?

– Ahora mismo, el Cervantes que se autobiografió en “El Quijote”.

– ¿La idealizada Dulcinea o la real campesina Aldonza?

– Dulcinea.

-¿La primera parte del Quijote o la segunda?

-La segunda, siempre.

-¿La quema de libros o la locura?

-Hay que estar loco para quemar libros, ¿no?

-¿Castillos suntuosos o humildes ventas?

– Castillos que parecen ventas, ventas que son castillos.

– Póngale otro título más metafórico al “Quijote”.

– “Historia de lo que somos”

-¿Locura o realidad?

-“Realocura”

-Una cita del Quijote…

– “En los nidos de antaño, no hay pájaros hogaños”.


Biografía del autor: Victoriano Santana Sanjurjo (31 de enero de 1973) es Doctor en Filología Española (con Premio Extraordinario de Tesis) por la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria y Funcionario del Cuerpo de Profesores de Secundaria del Gobierno de Canarias por la especialidad de Lengua Castellana y Literatura, materia que imparte en el I.E.S. José Zerpa de Vecindario, donde tiene su destino definitivo. Es autor y promotor de numerosas publicaciones e iniciativas de índole académica, cultural y artística. Toda su actividad docente e investigadora se circunscribe, por lo general, al campo de la Literatura española (concretamente, Cervantes y González de Bobadilla), la Ecdótica, la Historiografía americana de los siglos XVI y, sobre todo, las Nuevas tecnologías aplicadas a la enseñanza del español. Es miembro del Consejo Editorial de TELDEACTUALIDAD desde el principio de la publicación. Tanto su currículo como una muestra de sus textos pueden verse en su página web: www.sadalone.org


Entrevista publicada en Teldeactualidad